La historia de un Moutoncito a quien se le prohibía llorar.

El ser mamá en Francia, me hizo descubrir muchos aspectos con respecto a la crianza de los niños que yo desconocía por completo.  Por ejemplo, los bebés se quedan dormidos solitos en sus cunas y no en los brazos de mamá o papá, o los niños van a la escuela cuatro días a la semana en lugar de cinco.  Además, en mi experiencia laboral como auxiliar en una escuela pude ver que a pesar de los avances franceses en materia de educación parental y seguridad infantil, aún quedan vestigios de ciertas creencias y habitudes nocivas, en la que los varoncitos no deben llorar. Esta es la historia de un petit garçon (pequeñito) cuyos papitos le habían enseñado que los Moutoncitos no debían llorar.

Una tarde, a la hora de la salida de la escuela, los padres de un precioso Moutoncito, alumno mío, se acercaron para preguntarme si éste se había comportado bien con sus compañeritos durante el recreo (el chiquitín era un poco agresivo con sus amiguitos y la escuela estaba en constante comunicación con la familia para intentar encontrar la manera más adecuada de ayudarlo). Para mí, era difícil decirles que el Moutoncito se había comportado como un niño que sufría y que necesitaba ayuda, pues un mordisco, un jalón de cabellos y un amiguito en la enfermería a causa de un empujón era bastante para 15 minutos de recreo. Así que respiré y me armé de valor para explicar con mucho tacto lo sucedido.  Para intentar moderar el mensaje y evitarle un severo castigo al pequeño, les dije a los papis que tenían un niño muy inteligente (cosa muy cierta) y que debían ayudarlo a cambiar de comportamiento, de lo contrario se quedaría sin amiguitos.

Al enterarse de lo acontecido, el padre se enojó mucho y reprendió inmediatamente a su pequeñito quien naturalmente se puso a llorar. Frente al llanto de su Moutoncito, el papá dijo fuertemente: “Los hombres no lloran”, cogió del brazo violentamente a su niño y se fue más enojado de lo que ya estaba. La mamita no intervino en ningún momento y siguió a su esposo…

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En los últimos diez años, como parte del combate contra la violencia contra las mujeres y en favor de la igualdad hombre-mujer, Francia se ha interesado al problema de los padres y madres que no ven con buenos ojos las lágrimas en los varones. El problema es tan real que  incluso, le han dado un nombre: la hiper-virilidad de los niños. Este es el termino que designa la exageración del comportamiento masculino como, por ejemplo, la importancia que se le otorga a la fuerza física, al uso de la violencia y a las actitudes sexuales agresivas hacía las niñas y mujeres.   

La agresividad de ese pequeñito quizás traducía el problema que en su casita implica el llanto en los varones, pues sin saberlo tal vez el Moutoncito buscaba expresar y evacuar ese malestar de una u otra manera.

Por eso queridas mamitas y papitos, es importante respetar la sensibilidad en los varoncitos, pues ese sentimiento contribuye a la afirmación de su propia personalidad.  Es más, si nos detenemos a pensar en el tema ¿existe en algún lugar del mundo alguna ley, decreto o cláusula que especifique que los varones no deben llorar? Porque de así serlo, uno de los hombres más poderosos del mundo como Barack Obama o el actual presidente de Francia Emmanuel Macron, habrían cometido un gran delito al llorar repetidamente y expresar sus emociones frente a las cámaras de televisión. 

Moutoncitos Educación FB

Entonces ¿de dónde viene esa asociación varones = fuerza = insensibilidad = machismo = violencia? ¿Es acaso culpa de la moda o de los modelos falsos que vemos en la televisión?  

Por eso, nosotros como mamitas y papitos estamos llamados a tomar consciencia de ello y a darle un nuevo “look” a las costumbres de las abuelitas con las que muchos de nosotros hemos crecido. Expresar las emociones es un acto de valor. 

Así que, si un día tu Moutoncito se cae y llora, reconfórtalo, no reprimas su llanto, déjalo vivir tranquilamente su niñez, ¿por que tendría él que ocultar sus emociones? Recordemos que, al crecer, nuestros Moutoncitos se convertirán en hombres, quienes necesitaran saber expresar sus emociones, relacionarse con las mujeres de una manera respetuosa y establecer relaciones cordiales y pacíficas. Los hombres más fuertes no son lo líderes de este nuevo mundo. Los hombres inteligentes sí!  

No contribuyas “sin querer queriendo” a posibles problemas de estabilidad emocional, de identidad, a la violencia o al machismo y sexismo en la vida adulta de tu niño. ¡No corras ese riesgo!

¡Con mucho desde Francia!

Moutoncitos agradece a Melizza Ailhaud por su valiosa ayuda con la preparación y revisión de este artículo.
Este artículo fue inspirado en el reporte: Contre l’hypersexualisation, un nouveau combat pour l’égalite. Rapport parlementaire de Madame Chantal JOUANNO, Sénatrice de Paris-5 mars 2012